Te tenía delante de mí, tus insinuaciones trataba de omitir, la
tortura suave y lenta de notar tu piel sobre la mía, tus susurros
incandescentes que prendían la llama perdida. Tus indecentes proposiciones,
rubor me producían, mi diosa interior, sin atender a razones, a tu disposición
se tendía, mi subconsciente enojado me reprendía, en ese momento todo se
detenía. La noche, en un suspiro, se volvió día.
Alba Sarah
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