martes, 4 de marzo de 2014

La tortura

Te tenía delante de mí,  tus insinuaciones trataba de omitir, la tortura suave y lenta de notar tu piel sobre la mía, tus susurros incandescentes que prendían la llama perdida. Tus indecentes proposiciones, rubor me producían, mi diosa interior, sin atender a razones, a tu disposición se tendía, mi subconsciente enojado me reprendía, en ese momento todo se detenía. La noche, en un suspiro, se volvió día.

                                          Alba Sarah

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