miércoles, 12 de noviembre de 2014

Se destila hipocresía.

¡Se destila hipocresía! Leí una vez en el cartel de un bar, su fachada dejaba atónitos a toda persona que pasaba y sin poder evitarlo se tenía que parar. Tal era su belleza que todos se detenían a contemplar. Hablaban de sus curvas, de la fortaleza de sus pilares, del material utilizado para poder crear tal obra de arte. No obstante, nadie quería nunca entrar.
Todos estaban advertidos de la historia que circulaba en la ciudad. ¡En ese bar destilan la hipocresía, no vaya usted a tan mal lugar! Oí decir a una rica señora que por lo visto, tras su entrada, fue conocida en el barrio como una ladrona vulgar. Otra vez, escuché de casualidad, que un señor le decía a otro:
- ¿Sabes que destilan la hipocresía y que condensan la verdad?
El amigo, sonrojado, agachó la cabeza y le comenzó a contar, lo que le ocurrió una fría noche en ese bar. El volumen de sus palabras se tornó casi inaudible, así que jamás me pude enterar, quedándome yo con la curiosidad de qué pudo suceder en aquél dichoso bar.
No obstante, esta noche he decidido dar una vuelta y entrar. He decidido averiguar por mí misma, si son ciertos o no, los rumores que circulan a cerca de destilar la hipocresía que se respira en esta sociedad.
Nada más entrar, me recibe un amable caballero que me conduce hacia una sala inicial.  Allí me dice que me siente, que no me harán mucho esperar. Yo inaudita, obedezco sin rechistar.  El color granate de las paredes y el rojo aterciopelado de los sillones, su confortabilidad, me hacen reaparecer en el claustro materno, lugar en el que la fortaleza de la vida impera sobre lo demás. No me da tiempo a pensar mucho más, pues al cabo de unos segundos me vine a recoger una camarera muy singular. El brillo de su turbante me hipnotiza al caminar, no me fijo mucho en lo que voy dejando atrás. Un corto pasillo blanco, impoluto, en el cual un único cuadro existe haciendo referencia a la inocencia. Al cabo de unos minutos, tengo frente  a mí la barra del bar. Las estanterías están repletas de diversos artefactos que según me cuenta la camarera sirven para destilar la hipocresía y condensar la verdad. Miro alrededor, y observo la cúpula de cristal que me permite observar con transparencia la oscuridad de la noche y el brillo de sus propias estrellas. En frente de mí, a unos metros, hay una gran chimenea donde varias personas alrededor se hallan inmersas en una curiosa tarea. Por lo visto cada uno trae anotaciones sobre qué es lo que piensan de los unos de los otros, de sus vidas y carencias; tras leer las anotaciones y debatir acerca de ellas, todos tiran al fuego sus amarguras y penas. A mi izquierda puedo ver varias mesas, cada una dispuesta de un bello espejo, una silla y un pañuelo nuevo.
¿Un pañuelo? ¿Para qué demonios ponen un espejo y un pañuelo? Sin ser consciente, lo he expresado en voz alta, y el camarero de la barra se ríe a carcajadas. Yo, avergonzada, escondo mi mirada, y él me responde que me contará la curiosa historia de este bar que esconde magia en sus entrañas.
Lo primero que hace diligentemente es servirme una copa de su mejor ron, tras ello, comienza un interrogatorio y una conversación tan profunda, en la que sin ser consciente no puedo dejar de contradecirme y a cada contradicción, él me dice que suspire en el matraz de destilación. Sorprendentemente observo, como a cada soplo, el matraz se llena un poco y  él, como un mago loco, me sonríe educadamente y continúa con su coloquial interrogatorio.
No puedo dejar de contestarle y desconcertada me quedo al final del debate. Él,  orgulloso, me comenta que ahora destilaremos la hipocresía contenida y que al final del proceso, obtendremos las absolutas verdades de mi día a día,  de mi vida.
Yo, impaciente y deseosa, como una niña pequeña, miro con atención y una vez tengo la nueva copa en mi mano, pretendo tomármela de un tirón, a ver si así aparecen las revelaciones que me ha prometido el loco camarero sin vacilación. No obstante, él no me permite darle ni un sorbo, me mira condescendientemente y suavemente me dice al oído que me dirija a las mesas de los pañuelos, y que una vez allí, comience a tomarme mi verdad, a pequeños tragos y mirando siempre el espejo.
Asiento con la cabeza, y camino entre las mesas ocupadas. Al final, veo tres mesas libres y elijo la del espejo de cuarzo y plata.
Tras los primeros sorbos, comienzo a vislumbrar en el espejo mi rutina. Asombrada y asustada, miro a los del alrededor, uno ha salido corriendo, otros dos están con cara de decepción y el resto con una grata sonrisa de felicidad y comprensión. Decido darle otro trago, a ver si así me tranquilizo y aguanto esta locura de tercera dimensión. De nuevo, vislumbro mi vida, el transcurrir de mis días, mis conversaciones, mis peleas, mis pensamientos, los actos míos y de terceros. No puedo no evitar llorar en más de una ocasión, ahora entiendo lo del pañuelo para qué iba ser si no. Ahora comprendo las caras de decepción y la grata sonrisa que se nos queda a todos cuando hemos aceptado felizmente lo que existe en nuestro interior, cuando somos conscientes de los pasos dados y sus consecuentes actos… Tras no sé, ciertamente cuánto tiempo, se me acerca el agradable camarero que antes me atendió, me pide que me levante y efusivamente me estrecha contra su pecho y me dice alegremente ``Bienvenida al bar de las emociones, la verdad y gratitud´´. Yo sin saber qué decirle le correspondo en el abrazo y directamente sin preguntarme me lleva a un gran salón, situado a la derecha y precedido por unas columnas rosa mármol.
Al pasar por delante de la chimenea, antes de entrar en el impactante salón, me fijo en el bello rostro de las personas que antes vi a su alrededor. No es que sean guapas, como esos modelos comerciales, sino más bien bellas reflejan serenidad y cordialidad, empatía y amabilidad… adjetivos que a pocas personas les he podido añadir nada más ver su rostro. Y sin embargo, aquí, en este bar, me encuentro no solo con una sino varias… Lo más sorprendente es que al mirar a la cara a las personas que están en el salón todas tienen como las mismas características, como si sus rostros desprendieran una oleada de energía positiva y vitalidad.
Salgo de mi ensimismamiento, cuando una agradable pareja de dos chicos se me acerca y me ofrecen una copa. Mi primer instinto es decirles que no, pero al instante me declino por aceptar la invitación. Tras presentarnos, nos vamos al enorme balcón, situado encima de un acantilado, donde la fuerza de las olas nos mojará en más de una ocasión. Sin embargo, decidimos charlar en ese rinconcito sin importarnos si nos salpicará el agua o no. Me van explicando cómo poco a poco este bar se ha convertido en su segunda casa, por qué algunos se marchan al no aceptar su verdad y cómo mágicamente al salir de estampida todo el  mundo conoce quiénes son, qué han hecho en realidad.  La respuesta es que al no terminar su copa de verdad, la hipocresía se apodera de ellos pero su disimulada máscara desaparece de pronto y sin más, comienza a percibirse las notas agridulces de mentira y omisión que lanzan en cada palabra y oración.
Me cuentan que a veces ellos también van al juego de la chimenea con otros amigos que han hecho en este bar, y como de este modo, nadie especula o juzga a otro miembro de la comunidad. Claramente y con una gran sonrisa, los dos me dicen a la par, aquí siempre podrás decir la verdad y si en algún momento fuera de este bar, fracasas en la misión, no dudes de que tus pies, un día u otro, te conducirán mágicamente hasta la barra de destilación.

Tras un par de horas de conversación, decido que tengo que abandonar a los dos. He de volver a mi casa y pensar tranquilamente en todo lo sucedido en esta noche sin comparación. No sin antes prometerles que volveré a verlos en este mismo rincón. 

Querido pasado.

Querido pasado:
Déjame de una vez estar tranquila, no me vengas atormentándome con antiguas ilusiones, no me susurres las historias que ya conozco, no me hables de un futuro cuando eres tú quien no me deja vivir en el presente.
Fantasmas de mi pasado no volved a regresar, dejadme estar, abandonadme, acomodaos en mi olvido y silencio, pero no regresad. Olvidaos de mí, de mi loco carácter, de mi dureza y sensibilidad, de mis delirios ocasionales, de mis abrazos por detrás. Olvidaos, pues en vuestras vidas yo ya no quiero estar, no quiero recrear antiguos momentos de felicidad, no  quiero ser tu bella reina en un castillo fantasmal.

Contigo pasado, siempre tengo que lidiar.

sábado, 7 de junio de 2014

Mis silencios

Relato sobre blanco, mis reservas íntimas, mis silencios. Mi complejo silencio en una maldita cabeza charlatana.  ¡Mi maldita cabeza!, enredada en mil sueños,  perdida en siete laberintos, náufraga de mis insatisfechos deseos.

Reservo en mi intimidad mis silencios. Los recuento, pues al tiempo, algunos, se evaporan, se esfuman, desaparecen, tras tanto desconsuelo.

En mis silencios reservo mis más locos planes, todos mis anhelos, todo aquello que algunos quisieran saber y si lo supieran querrían saber menos.


Bonita arma es el silencio, reflejo de los estados y antesala de los profundos pensamientos.

Alba Sarah

lunes, 12 de mayo de 2014

Y soy de las que buscan  definiciones, exactas, abstractas, que describan mis procesos mentales, que salve mis ansias de estar comunicada en esta sociedad en la que el diálogo es el mejor arma. Sin embargo, últimamente, me encuentro perdida en un mar de dudas y palabras que no encuentran refugio, ni calma, que ya no sé si soy de las que sí o de las que no, que ya no sé cómo definirme para que me comprendan mejor, que ya no sé qué es lo que me gusta y lo que no, que a cada día cambio y es que me hallo en un proceso de transformación.

Metamorfosis, una  cadena de adaptación, un desierto solitario en el que los canes huyen por temor, temor a estar solos y encontrarse con su propio yo. No encuentro palabras, me falta la inspiración, no soy capaz de hallarme  a mí misma en el sendero del amor. Quizás, amo mi soledad, no hay quien me asombre, ni hombre con la suficiente fuerza para atraer mi amor. Lo siento, el problema soy yo, no quiero collares que condicionen mi decisión,  básicamente soy una romanticona que cree en el amor a primera ilusión y sinceramente, muy difícil es encontrar tal conexión. Perdida y sin palabras para describir el amor, amor libre es el que confecciono yo y perdónenme por mi aclaración, pero creo que pocos entenderán verdaderamente tal expresión. Amor libre para este incierto corazón.


Alba Sarah 

¿Quién soy?

Hace  tiempo que me pregunto quién soy y no es que me agobie esa pregunta, pues esa angustia es vieja compañera.
No me pregunto qué es lo que hago, ni como es mi personalidad si no más básico y esencial ¿Quién soy?
Me disfrazo con una máscara de sonrisas, con un rímel de felicidad, con unos coloretes de alegría, con un pintalabios que nunca dice lo que siente de verdad. Me escondo tras esa fugaz felicidad, tras ese humo blanco, tras mi fuerte cristal.
Hay días en los que florece mi amargura existencial que sale de cada recodo de mi cuerpo, de mi alma, de mi vasta soledad. Hay días en los que soporto todo tipo de tempestad me creo un marinero que puede con todo incluso con la mar. A veces parezco tan grande, tan responsable que os creéis que para mí todo es fácil de llevar y cuando exploto y salpico… ¡uf! no sé a quién le puedo dar.
No me conozco a mí misma y quizás nadie se conozca ¿quién se conoce a sí mismo y es capaz de afirmar?
Harta estoy de escuchar sandeces en bocas ajenas, no escucho nada relevante ni tampoco nada importante. Tan solo escucho murmullo que habla de droga, sexo y alcohol tras una noche de juerga en un botellón. Nadie se preocupa por lo que somos ni a donde llegaremos ellos solo saben que irán guiados por el poderoso caballero Don Dinero.
¡Qué asco de sociedad, de mundo, de vida existencial! Hay gente que muere todos los días en cualquier lugar, hay personas que se ven sin un lugar donde acomodar lo poco que le queda ya, hay otros que viven y viven sin más pensando que la vida es una mierda y que tiene que haber otro lugar.
Aunque no creo en el otro lugar, aunque sé que la vida es un tren con parada estacional, también sé que el amor mueve al mundo y como decía Antonio Machado: ``Busca a tu complementario, que marcha siempre a tu lado y suele ser tu contrario.´´
                                                                                                                                                

                                                                                                                                                Alba Sarah.

jueves, 3 de abril de 2014

Mi origen

Me quedé sin palabras cuando a describirte me dispuse. Imágenes desordenadas y algunas magnificadas es lo que hicieron evocar mis más hondas palabras.

Eres la Diosa del Sol, con tu luz das vida. El calor que repartes, solo tú en grandes llamas avivas. Proporcionas la seguridad que todo habitante desea, y la tranquilidad y paz que se requiere en cualquier guerra.

Eres una druida, una bruja hechicera que con el brillo de tus ojos analizas  a cualquiera. Descodificas las experiencias y a tu luz dejan los sentimientos, desnudas se quedan las personas para mostrarte a ti cuáles son sus lamentos. Tu espiritualidad nunca duerme, siempre está en vela. Aprendiendo y extrayendo todas las esencias. Como tú, pocas hechiceras.

Eres una orquídea, una rosa blanca y bella, difícil de conservar, preciosa en sus maneras. Por más que pase el tiempo, más bella te encuentras. Tus arrugas demuestran tus grandes luchas y experiencias. Una luchadora constante, intuitiva y honesta. Tu honor te condecora a ser la más grande guerrera.

Eres la Diosa de la Luna, con tu luz iluminas la oscuridad de los que te encuentras. Eres tan auténtica, que solo tú conseguiste librarte de tus propias cadenas.


Eres todo, todo lo que cualquier hija desea.

Alba Sarah

sábado, 15 de marzo de 2014

Mi talón de Aquiles II

Quisiera atreverme,  decirte que no puedo evitar no amarte, que me encantan tus manías y tu forma de mirarme.

Aunque lo intente, me hundo en el destello, y cada un segundo, dos, tres…. Me imagino diciéndotelo.

Sé que no es correspondido y de ahí mi desconsuelo, por mucho que desee no me atrevo.

Para que decírtelo, si sé que se lo contarás a ella entre risas y jadeos.

Terapia de choque es lo que hago y loca yo me estoy volviendo.

Alba Sarah.

Hipócrita

Es  curioso lo hipócrita que a veces llegamos a ser con nosotros mismos… Pensamos una cosa y  actuamos de manera distinta, caminante no hay camino, se hace camino al andar, cuánta razón en un verso, pues durante el transcurso del paseo, nuestro ser se muda al pisar. Con añoranza advertimos lo que fuimos en otro tiempo y lugar, observando el presente caemos en la cuenta de la gravedad. Un día más, es un día menos y sólo en nosotros está, la posibilidad de salir corriendo o empezar a batallar.

Alba Sarah.

No más tormentos

No más tormentos, a este inquieto cuerpo, no más seducciones, de placer pasajero. Perdí mi atención en los intentos.

¿Creer en ti? Ojala fuera cierto.

¿Acaso no te das cuenta de tu puesta en escena? ¿No eres consciente de cuál es tu problema? Pregúntales a las demás, a las damas que persigues,  a ver cuál te es sincera y te lo dice.

Puto contraste de esta cálida cabeza.

Alba Sarah.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Explosiones

Un sueño hecho trizas,
una triste realidad,
un camino sin salida,
una sola forma de amar.

Pensar que ya no estás,
y sin sentido recordar,
bombas en mi cabeza,
que no paran de estallar.

Alba Sarah

Nunca

Se me hizo extraño por un instante encontrar tus ojos con los míos, miradas deseosas de conseguir la efímera. Se me hizo extraño, más aun agradable, mas extraño me parece no sentirme rara después de lo acontecido. Me dan ganas de reír, de soltar el aliento en una carcajada porque la extraña locura sucedida solo existe en la nada.

Alba Sarah

Prométeme

Prométeme todo y nada,
prométeme la existencia,
prométeme la vida,
prométeme ser tus días.

O mejor, no me prometas nada y así nada nos unirá,
nunca tendremos la sensación de tener que escapar,
sencillamente nos dejaremos estar.

Cuando quiera cada uno habrá siempre un hueco
para que juguemos a amar, discutir, hablar,
dejar pasar las horas sin echar en falta a nadie más.
Así es, así es como quiero estar.

Alba Sarah

Mi talón de Aquiles

Si algún día te dijese lo que siento por ti, que cuando te veo todo se vuelve mágico y que tus palabras alcanzan otro cariz, que aunque quiera evitarlo me obsesiono en el intento pues más próxima me siento a los frágiles recuerdos. Maldita sean estos sentimientos, bajo llave los mantengo en silencio. Sé que tus acciones no pretenden nada hacia mí y sin embargo, como una quinceañera me rindo ante ti. Quizás ni imagines, ni sepas jamás, que unas cuantas palabras tuyas todo podrían cambiar. Una estúpida me siento al albergar el sentimiento de esperanza de que quizás, algún día, a disparatadas horas, me vengas a buscar.


Inútil sentimiento que no puedo evitar.

Alba Sarah

Mundo onírico

Tuve un sueño, ¡y fue tan real!
Que vivo pensando ¿en qué momento?,
¿con qué pretexto?, ¿con qué excusa  surgirá?

Tuve un sueño tan irreal, tan lejano de suceder,
tan loco y deseoso que se divierte alimentando mi ansiosa sed.

Maldito sueño tuve que tener,
para que tú,
extraño individuo, conocido, olvidado,
de mi subconsciente,
a mi consciente,
vuelvas a aparecer.

Alba Sarah

Adiós para siempre

Adiós, adiós para siempre.

Duele ser consciente de cuánto nos quisimos, sufrimiento es el nombre del pasado vivido. Suplicarme y dejarte ir, planteármelo  y sentir miedo a sentir, en tus ojos hallar la agonía de tenerme y ser feliz junto a mí, alejarme y desaparecer, para recolocarnos en el nítido presente y no en un ayer- hoy dónde empezar a reconstruir.

Contengamos los sentimientos, acordémonos de cómo lo hemos hecho, para así olvidar nuestro nuevo encuentro. Solo puedo decir que dudo de si puede resurgir cualquier sentimiento pero sinceramente ni regalados deseo sentir esos familiares y olvidados pensamientos. Figuras del pasado somos, antiguos e intensos sucesos, cómo explicar que a tu lado solo fría y serena mantenerme intento, que verte de nuevo ha revivido las emociones desterradas, los dolores contiguos, por un frágil instante una pizca de esperanza. Con tu pretendida amistad solo alimentarías mi sed y querido personaje del pasado, eso no lo permitiré. Con un fino hilo de  dolor digo ahora adiós. Adiós para siempre pues si avanzo con esto a saber cuál será mi suerte.


Adiós, adiós para siempre.

Alba Sarah

martes, 4 de marzo de 2014

Cuanta falta...

Cuanta falta de sensibilidad, respeto, comprensión, vergüenza.

Cuanta falta de todo veo a mi alrededor.

 Personas carentes de estímulos, personas carentes de corazón que hablan de un hoy, que mañana se quejan; que hablan de ``nosotros´´ cuando saben que no hay cavidad para esa palabra.

Que hablan y hablan, intentando venderse como la mejor joya, que hablan de nada y sin embargo dicen conocerte.

Ya no queda hueco para el romanticismo, ya no queda sitio para el intelectualismo. Solo queda espacio para los promiscuos, para los caraduras a falta de cariño, para las historias infructuosas, para las esperanzas equivocadas…


Llegó la hora de desaparecer, de reinventarme, de camuflarme entre esa mancha de personas…


                                           Alba Sarah

Tú me dices, yo te digo.

Bienvenido a la dinámica del tú me dices, yo te digo. Una vez dentro, olvídese del lógico sentido. Aquí las palabras van cargadas de odios desteñidos, si no quieres acabar muerto, ríndete el primero y saldrás vivo.

Como balas en el pecho, se traducen las palabras, la ira continúa con sed de venganza. Acabada la batalla todos están heridos, no hay dios que se salve de tanto daño escupido.


                                                                            Alba Sarah

Mi amante, la vida.

Elegí como amante a la vida, como compañera la sonrisa y la entereza, la constancia para conseguir lo que deseo y la pena para los casos extremos.

Soy una catadora de vinos, una aprendiz en el arte, me gusta Sócrates y sobretodo Descartes. Antonio Machado, Neruda, Bécquer y muchos otros más, reflejados en mis pupilas cuando voy a dormitar.


Ante todo me intereso, lo admito soy fácil de impresionar pero es que miro las cosas y me dan que pensar, no perdamos la costumbre de preguntar, que pregunte no significa que especialmente me intereses tú más. Curiosidad, simplemente curiosa me puedes llamar.


                                                   Alba Sarah

La tortura

Te tenía delante de mí,  tus insinuaciones trataba de omitir, la tortura suave y lenta de notar tu piel sobre la mía, tus susurros incandescentes que prendían la llama perdida. Tus indecentes proposiciones, rubor me producían, mi diosa interior, sin atender a razones, a tu disposición se tendía, mi subconsciente enojado me reprendía, en ese momento todo se detenía. La noche, en un suspiro, se volvió día.

                                          Alba Sarah

Mi precio

La soledad es el precio de mi libertad,
mi libertad es el precio de mi ser.

Jamás pensé en como dudaría de mí, de mi entereza, de mi confianza, de mi seguridad adquirida. Sin embargo, a veces te recuerdo tanto.

Jamás pensé que ocurriría, y quizás esto se lo añado a tanto, que mi vida es cual ruleta de la fortuna, y por ende no me extraño.

Recuerdo, sonrío, recuerdos amargos, recuerdos dulces que paran el llanto.

Nadie diría que he roto un plato, y tú que me conoces te callas por si acaso. Por si acaso alza el axioma, por si acaso trasluce la falacia, pero yo sin embargo, que ante  nadie he simulado, que ante nadie respondo, me río cual niño motivado.

La soledad es el precio de mi libertad,

mi libertad es el precio de mi ser.


                                        Alba Sarah

Tiempo

Tiempo, bálsamo bendito para los recuerdos.

Una coraza de hielo cubría mi tibio cuerpo,
mi romanticismo provocaba el deshielo,
mis traumas desvanecidos junto al miedo,
dejaban a relucir mi ser verdadero.

Cómo intentar retener la naturaleza de lo intenso,
cómo pretender ser  una fría dama de hierro,
por cuánto tiempo  pretendía esconder
a la romanticona que sueña en los desvelos.


Tiempo, bendito bálsamo para los recuerdos.

         Alba Sarah

Lo inteligible

Cómo pretender explicar lo inteligible, cómo definir lo acontecido, qué palabra usar cuando una no entiende lo sucedido. Puro vicio, placer sin deseo anterior, en el momento todo fluye, y después sin sentimientos de pasión, sin ninguna atracción, con la cabeza bien alta, joviales y gozosos, nos decimos adiós.


Lo extraño queda fuera de esta sin razón, no hay sentimientos que guíen alguna inspiración, aquí no existe el amor.

                                                    Alba Sarah

lunes, 3 de marzo de 2014

POESÍA, MI DIOSA, MI DIOS.

Tú que apareciste de mis adentros, de mis más profundos sentimientos. Tú que me acompañas por esta vida, ¿a caso eres real o solo efímeros recuerdos?.

 Inundas mi voz con tus palabras, exaltas mi pecho con tu pasión, con tu arrogancia y rebeldía, siempre formulamos nuestro amor. Amor  a la poesía señores, amor es lo que siento yo. Hacia este género de espinas, de sueños, de ironías, de desnuda inspiración.

Como las dulces manos de mi amado, así es como la percibo yo, cuando pasas por mi cuerpo y lentamente desnudas mi corazón.

Rozas mi piel con tus versos cual brisa de abril o mayo, y sin poder evitarlo venero tus pareados.

Tú y sólo tú haces que me encuentre borracha, borracha y empapada de todos tus lamentos, desvaríos y vaivenes al son musical del viento.

Llevaba tiempo queriendo escribirte, mi anhelo cada vez mayor sin embargo insensata tú no dabas muestras de compasión.


A ti, mi diosa, mi dios, espero siempre hallarte en mi camino y que jamás nos cubra el olvido y nos abandone la pasión.

                                                                                 Alba Sarah

Mi realidad


Tic,

Tac,

Tic,

Tac,

Metáfora indiscutible del tiempo.

Día a día pasan las horas, día a día crecen elementos, día a día se destruyen.
Y nosotros parados,  estatuas de sal ante el viento, observando cómo desaparece nuestro humilde y bello mundo incierto.

Creemos ser superiores al resto de moradores. Somos la raza más fuerte, la dotada de intelecto. ¿Intelecto? Acaso puede llamarse intelecto, o fue una construcción lingüística para designarnos como reyes de este gran reino.

Día a día crecemos, día a día nos destruimos, día a día nos matamos nosotros a sí mismos.

Me río yo de nuestro intelecto, aquel fascinante intelecto para diseñar armas milenarias, no solo por la potencia si no porque quedaron marcadas por el millar de bajas, por macar la humanidad y naturaleza como una sagrada vaca. Quien a hierro mata, a hierro muere y esa es la triste historia de nuestra cruel raza.

Diseños de máquinas capaces de crear agua, pero eso sí, a manos de las grandes marcas, y mientras tanto a la población ¡qué les jodan!, ¡qué  sigan con el cubo y el barro, a ver si se ahogan!. Hipócritas, no tenéis vergüenza para hacer lo que os plazca, luego hacéis spots publicitarios como si nada, anunciando la  apradinación de un niño y ustedes a las espaldas explotándolos en lugares, en los que la vista desde un centro comercial, no alcanza.

Las aceras de Berlín, hechas con sudor y lágrimas de familias enteras sumidas en la roca esclava. Niños de meses, esclavos de por vida, por deudas paupérrimas y sueldos que te quitan la vida.

Pangea, no puedes acumular más mal en tu interior, somos la raza más cruel jamás conocida, literalmente tu peor enemiga.

En nombre de un supuesto Dios, Alá, Buda, Dinero o como queráis llamarlo, matamos, violamos, humillamos sin compasión. Y en pleno siglo XXI aun continuamos peor.

Guerras por doquier, Sudán, Turquía, Afganistán, Pakistán, Mali, República democrática del Congo, Kenia, Siria y el Líbano, Irak … podemos continuar pero se ha de resaltar que tras estos nombres, simbólicamente Estados, está la población, la humanidad pues no hay fronteras para determinar en qué Estado se ha de estallar, ¿por qué a la gente matar? ¿por existir la diversidad? ¿por tener aun más dinero que el resto a coste de dejar morir sin pensar? Sin pensar en cuántas vidas dejas atrás, no con lo mismo que tú si no con lo mínimo para poder subsistir dignamente y respirar.

Hay tantas imperfecciones que no sé por dónde comenzar, si por el amenazante cambio climático, la corrupción o la inmensa pobreza de la humanidad. Continuemos jugando en la vida sin pensar, sin ver lo que tenemos dos palmos más allá. ¡Qué pena me da! No poder girar las tuercas y todo reequilibrar. Yo no quiero nada, mas si lo que tengo ya.

                                                                                                      Alba Sarah