Hace tiempo que me
pregunto quién soy y no es que me agobie esa pregunta, pues esa angustia es
vieja compañera.
No me pregunto qué es lo que hago, ni como es mi
personalidad si no más básico y esencial ¿Quién soy?
Me disfrazo con una máscara de sonrisas, con un rímel de
felicidad, con unos coloretes de alegría, con un pintalabios que nunca dice lo
que siente de verdad. Me escondo tras esa fugaz felicidad, tras ese humo
blanco, tras mi fuerte cristal.
Hay días en los que florece mi amargura existencial que sale
de cada recodo de mi cuerpo, de mi alma, de mi vasta soledad. Hay días en los
que soporto todo tipo de tempestad me creo un marinero que puede con todo
incluso con la mar. A veces parezco tan grande, tan responsable que os creéis
que para mí todo es fácil de llevar y cuando exploto y salpico… ¡uf! no sé a
quién le puedo dar.
No me conozco a mí misma y quizás nadie se conozca ¿quién se
conoce a sí mismo y es capaz de afirmar?
Harta estoy de escuchar sandeces en bocas ajenas, no escucho
nada relevante ni tampoco nada importante. Tan solo escucho murmullo que habla
de droga, sexo y alcohol tras una noche de juerga en un botellón. Nadie se
preocupa por lo que somos ni a donde llegaremos ellos solo saben que irán
guiados por el poderoso caballero Don Dinero.
¡Qué asco de sociedad, de mundo, de vida existencial! Hay
gente que muere todos los días en cualquier lugar, hay personas que se ven sin
un lugar donde acomodar lo poco que le queda ya, hay otros que viven y viven
sin más pensando que la vida es una mierda y que tiene que haber otro lugar.
Aunque no creo en el otro lugar, aunque sé que la vida es un
tren con parada estacional, también sé que el amor mueve al mundo y como decía
Antonio Machado: ``Busca a tu
complementario, que marcha siempre a tu lado y suele ser tu contrario.´´
Alba
Sarah.
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